Más del 80 % de los gases de efecto invernadero emitidos actualmente a la atmósfera provienen del sector energético. Es bien sabido que enfrentar la crisis climática requiere cambios significativos en la producción, distribución y uso de la energía.
Desde el modelo rígido basado en combustibles fósiles líquidos y sólidos de los últimos dos siglos, hemos transitado durante las últimas tres o cuatro décadas hacia un modelo de uso de gas natural y fuentes renovables. Este modelo, a su vez, está siendo reemplazado gradualmente por un sistema de producción de energía exclusivamente a partir de fuentes renovables, almacenamiento y distribución mediante hidrógeno y redes eléctricas inteligentes.
Hasta hace apenas veinte años, estos cambios parecían inviables, pero hoy los vemos realizarse en tiempo real, y en los últimos años a un ritmo vertiginoso. Cada día surgen nuevos problemas, se proponen nuevas ideas, se emiten nuevas directrices y legislaciones, y se plantean nuevas soluciones.
Junto con la energía, también el agua se ha convertido en un recurso crítico. La escasez y la degradación de la calidad del agua aparecen en áreas donde antes no existían problemas y se intensifican donde ya los había. No son pocos quienes prevén que muy pronto existirá un marco regulatorio europeo sobre agua potable más estricto que el que en los últimos años se ha establecido para la energía.
Además, han surgido nuevos desafíos relacionados con el medio ambiente: gestión de fluidos refrigerantes, tratamiento de aguas residuales, gestión de residuos y desechos, reciclaje de materiales, energía incorporada y emisiones de gases de efecto invernadero en productos, servicios y procesos.
Nunca antes los ingenieros que diseñan instalaciones habían tenido que abordar tantas variables y factores complejos. Su trabajo requiere hoy, además de un análisis profundo de las condiciones específicas in situ, integrar sus soluciones en estrategias más amplias y asegurar que el diseño cumpla con un marco normativo tan amplio.
Desde nuestra perspectiva, consideramos desde hace años que la energía y el agua son recursos valiosos, y trabajamos para maximizar su eficiencia mediante nuestro diseño. Hemos integrado en nuestros análisis y diseños sistemas de energías renovables y aplicamos la descarbonización en casi todas las instalaciones nuevas. Queremos anticipar los avances, no solo reaccionar a ellos. Sentimos que enfrentar el cambio climático es también nuestra responsabilidad.
D.M. / ENE 2025