¿Está en crisis la construcción de edificios en la UE?
En promedio, a cada ciudadano de los Estados miembros de la Unión Europea le corresponden aproximadamente 55 m² de edificio. El 75 % de esta superficie total se destina a vivienda (las casas unifamiliares representan una superficie total aproximadamente doble que los apartamentos). El 25 % restante se utiliza con fines comerciales o públicos.El 50 % de los edificios se construyó antes de 1975, año en que se implementaron las primeras medidas de eficiencia energética, y se espera que sigan en funcionamiento después de 2050.
El consumo energético en los edificios de los países de la UE aumentó en torno al 18 % desde 1990, mientras que más de 50 millones de ciudadanos no tienen garantizada la calefacción en sus hogares. En edificios e industria relacionada con la construcción se consume el 35 % de la energía y se generan el 38 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ello, la Comisión Europea y los gobiernos de los Estados miembros otorgan gran importancia a la reducción de estos indicadores.La estrategia europea para enfrentar el cambio climático (reducción del 50 % de las emisiones para 2030 y emisiones netas cero para 2050 en relación con 1990) está destinada a fracasar si las políticas relacionadas con los edificios no tienen éxito.
Al mismo tiempo, el sector de la construcción está incorporando las directrices de economía circular, intentando satisfacer las crecientes exigencias de calidad en la construcción (calidad de materiales, calidad del aire interior, climatización, sistemas de certificación ambiental, etc.) y emprendiendo la digitalización de sus productos y procesos.
Según datos de la Federación de Asociaciones Europeas de la Industria de la Construcción (FIEC), en 2023 las inversiones en edificios en los países de la UE fueron aproximadamente 1,015 billones de euros, de los cuales el 65 % correspondió a nuevos edificios y el 35 % a rehabilitación de edificios existentes. Los gráficos muestran las tasas de crecimiento de la actividad que solemos denominar “construcción” en los países de la UE y en Grecia durante la última década, tomando como base el año 2015 (100 unidades).
En toda la UE, el crecimiento de la inversión en construcción de edificios cayó de +2,3 % en 2022 a -1,3 % en 2023. En concreto, el crecimiento en proyectos de renovación descendió de +2,7 % en 2022 a -0,9 % en 2023, mientras que la inversión en nuevos edificios residenciales pasó de un mínimo de +0,1 % en 2022 a un fuerte descenso de -6,2 % en 2023. Las cifras de 2022 ya podían considerarse débiles, al situarse por debajo de las tasas de crecimiento económico general. Sin embargo, los números de 2023 resultan decepcionantes, y las previsiones para los próximos años son aún más pesimistas.
En contraste, el sector de la construcción en Grecia parece estar recuperándose, con altas tasas de crecimiento en los últimos dos años, especialmente en la construcción residencial. No obstante, el sector aún no se ha recuperado completamente de la crisis financiera de 2008–2020.
Con estos datos, las políticas europeas en el sector de “energía en los edificios” se desvían de sus objetivos y las metas de la estrategia europea frente a la crisis climática corren el riesgo de quedarse en papel.
D.M. / FEB 2025

